¿Leemos? ¡Leamos! Abril 2013

17/04/2013

http://es.wikipedia.org/wiki/Caperucita_roja

http://editorialkokinos.com/caperucita-roja/
http://revistababar.com/wp/la-nina-de-rojo/
http://revistababar.com/wp/una-caperucita-roja/
http://revistababar.com/wp/caperucita-roja-2/
http://revistababar.com/wp/rase-veintinuna-veces-caperucita-roja/

¡Que viene el lobo!

Pep Bruno

Sucede que nuestros hijos, nuestros alumnos, reciben a través de los cuentos las herramientas precisas que les ayuden a enfrentarse a tantos lobos como la vida les pondrá delante. No podemos encerrar a los niños en jaulas de oro y esperar a que crezcan para empujarlos a la calle, a la vida. Nuestros hijos, nuestros alumnos, han de crecer sabiendo qué pueden encontrarse en su camino y, sobre todo, sabiendo cómo enfrentarse a ello. Los cuentos , sobre todo los cuentos tradicionales, que son más viejos (y por eso más sabios) trabajan a fondo este asunto de los lobos preparándonos para la vida, nos ayudan a visualizar los problemas, a preverlos, a resolverlos.

Sucede así que el territorio de la ficción se presenta como el lugar ideal para ensayar las distintas posibilidades ante el lobo por la sencilla razón de que siempre puede haber otra oportunidad. No así en la vida. Esta es la razón por la que uno se queda tan asustado cuando ve cómo se están arrinconando o manipulando los cuentos, esa herramienta tan útil (al menos durante miles de años) para ayudar a nuestros niños a crecer.

Lamentablemente cada vez me encuentro con más cuentos ridículos, ñoños y estúpidos; sí, cada vez es más fácil dar con editoriales que seleccionan cuentos hueros o que desvirtúan los textos tradicionales de manera inimaginable con tal de no ser acusadas de políticamente incorrectas. Tanta estulticia está dando sus frutos y cada vez hay más niños atontados y, sobre todo, desorientados (qué confusión de mensajes se esconden tras tantos cuentos incomprensibles después de la cirugía de lo políticamente correcto).

Un ejemplo es el de Caperucita Roja. La primera versión recogida por Perrault termina cuando el lobo se come a la niña. La protagonista ha desobedecido a su madre y eso debe tener un fin trágico, obviamente. Caperucita habla con el lobo, toma otro camino, hace justo lo contrario de lo que le han ordenado, así que el final lógico es el que recogió Perrault: el lobo se la come y punto final. Pero claro, desde Perrault hasta hoy la cosa ha cambiado mucho, es tan trágico que el lobo se coma a la abuela, es mejor que la encierre en el armario, o ya puestos que juegue al bingo con ella, ¿no? Luego cuando llega la niña ésta se salva porque llega el cazador, o el leñador, o la pareja de la guardia civil, qué más da. Lo importante es que el cuento tal como lo recogió Perrault tiene un mensaje muy clarito: no hables con desconocidos o si no puedes tener problemas. Sin embargo tal como está el panorama ahora no debería extrañarnos si un día leemos que el lobo, la abuela, caperucita y el leñador acaban bailando una sardana todos juntos. Y que la niña hable con todos los desconocidos que quiera, total, no va a pasar nada… Qué pena que luego la vida no sea así, ¿verdad?
La ficción acaba siendo de color de rosa y luego resulta que la vida no es así. Y cuando por fin llega el lobo (porque siempre acaba por llegar) y te mira cara a cara, si no te contaron bien el cuento, es posible que tomes la decisión equivocada.


Publicado por CEIP ‘Ramón y Cajal’ para ¿Leemos? ¡Leamos! el 4/17/2013 11:31:00 p.m.

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